Iglesia Monte de Sion

“UN ALMA EN BUSCA DE DIOS”

Febrero 27, 2009

“UN ALMA EN BUSCA DE DIOS”

Salmo 63:1-6

Dr. Alfonso Calderón E., Pastor

INTRODUCCION: En aquellas circunstancias el solo anhelaba una cosa: Dios mismo: “Vivo en un desierto triste y solitario en extremo…mi alma suspira por Dios…la presencia de Dios es lo único que quiero”.

El contexto de este Salmo esta relacionado con una de las experiencias más amargas en la vida de David, experiencia que secó su corazón a tal punto que solo Dios podía aliviarlo. Y ese es el propósito de este sermón, mostrar que en esos momentos, cuando nuestro corazón esta como una burbuja vacía, lo único que trae reposo, alivio o satisfacción a nuestras almas es la gloria de Dios.

3 puntos y una aplicación práctica:

I- LA CONDICION DEL SALMISTA: “COMO TIERRA SECA Y ARIDA”

a) Experiencia de David en el desierto (explicación del contexto).

La experiencia amarga en la vida de David que esta en el trasfondo de este Salmo es relatada en el segundo libro del profeta Samuel, capitulo 15. Al leer la historia podemos notar al menos 3 cosas:

1- David estaba en el desierto.

El Salmista no estaba en la comodidad de su casa con sus mujeres, sino en el desierto de Judá.

Un desierto se caracteriza por soledad, sequía, falta de sombra y fertilidad.

Si David necesitaba agua, el desierto le respondía con sequía; si David buscaba sombra, el desierto le respondía con un calor imponente y sin ni un árbol que pudiese cobijarlo.

2- David estaba en el desierto porque estaba huyendo.

David no estaba en el desierto como explorador sino como fugitivo. La vida de David estaba en peligro; alguien lo perseguía para matarlo y por esto huyó al desierto.

3- David estaba en el desierto porque estaba huyendo, no del rey

Saúl, sino de su propio hijo Absalón, quien estaba persiguiéndolo para matarlo y quedarse con el reino.

Si el ser perseguido por Saúl fue una experiencia amarga, mucho más el ser perseguido por su propio hijo: sangre de su sangre.

Tan amarga fue la experiencia, que según la narración de 2 de Samuel, David lloraba, se tapaba la cabeza y caminaba descalzo en aquella caliente arena.

El dolor de su alma era tan grande que el dolor físico que le proporcionaba el desierto era opacado.

¿Cuál era el estado de su corazón?

Ante tal adversidad, el corazón del salmista estaba justamente igual que el lugar que estaba pisando.

El estaba orando en un lugar seco y árido, y el lugar era un espejo que reflejaba la tristeza y la amargura de su corazón.

De hecho, algunas traducciones traducen el verso 1 de la siguiente manera: “Mi alma tiene sed de Ti, mi carne te anhela, como tierra seca y árida donde no hay aguas”.

Entendamos que no estamos hablando de adversidades de manera primaria, sino del efecto interno que estas aflicciones producen.

Hay cristianos que han sido visitados por fuertes aflicciones, sin embargo su visión de la gloria de Dios no ha sido nublada.

El caso que estamos tratando es que las grandes aflicciones del Rey secaron su corazón.

El cansancio físico, el hambre, la sed, la vida en peligro y la traición de un hijo deshidrataron el corazón del cantor de Israel.

El cantor de Israel eleva ahora su musa a Dios, pero no de gozo, sino de angustia.

Su corazón estaba abatido, “como un ciervo que brama por agua en un desierto”; su corazón estaba “como una burbuja vacía”; su corazón estaba “como tierra seca y árida donde no hay agua”.

b) Una experiencia nuestra.

Esta no es la experiencia de un inconverso, sino la de un verdadero creyente camino al cielo.

“Aun en Canaán, tierra donde fluye leche y miel, aparecen también lugares desiertos”.

Más aun, esta no es solo la experiencia del salmista, parece ser el titular de primera plana de nuestro corazón, el cual es afectado muchas veces por las circunstancias externas.

Esta no es solo una amarga experiencia en la vida de David, sino que parece ser además una autobiografía nuestra, cuando la necesidad, enfermedad, cansancio físico, traición, etc., secan nuestras almas y la deshidratan.

Tal vez no hemos nunca estado descalzos frente al calor, sequedad y soledad de un desierto.

Tal vez no hemos experimentado lo que es la traición de un hijo persiguiéndonos para matarnos.

Pero de una o de otra manera, muchas circunstancias surgen en nuestra vida que son como una piedra cuando es lanzada en medio de un tranquilo lago.

Circunstancias amargas que remueven e inquietan nuestro corazón como a agua turbulenta.

Cuando pasamos por tales experiencias, nuestros corazones se sienten secos y áridos y se vuelen cual ciervo que brama por un poco de agua que alivie su sed.

Amado hermano, ¿Esta tu corazón seco y árido?

¿Esta tu corazón como una burbuja vacía?

No debieras extrañarte si es sangre lo que circula por tus venas.  Grandes hombres de Dios como David  han pasado por estas experiencias.

Pero Dios no los ha dejado solos, sino que ha sacado sus almas del fango y las ha puesto sus sobre roca firme y luego ha puesto es sus labios un cántico nuevo.

Así que, por medio de sus historias puedes percibir que no estás solo. Dios camina contigo para sostenerte; El esta más cerca de lo que crees. Así que, estas historias deberían consolarte y recordarte que no estás solo en esa lucha y que hay alguien que camina siempre contigo y que nunca te dejará ni te desamparará.

Pero esto no es todo lo que las historias de este hombre  nos enseñan. Ellos también nos deja un ejemplo de que hacer en medio de estas profundas tristezas y depresiones.

A pesar de que su corazón estaba seco y árido, David no permaneció inerte. El buscó el rostro de Dios. Eso nos lleva al segundo punto…

II- LA RESOLUCION DEL SALMISTA: “DE MADRUGADA TE BUSCARE”.

a) La determinación del salmista: “Dios, Dios mío eres Tu, De mañana te buscaré

David estaba ante la incomodidad del desierto, pero no buscaba comodidad; David estaba ante la agonía del sol y el calor, pero no buscaba agua, alimento o sombra; David estaba en peligro de muerte, pero no buscaba prolongación de sus días ni liberación.

El buscaba a Dios.

David estaba convencido de que el único refrigerio a su alma sedienta era “su Dios”.

David estaba convencido, como lo ha expresado un escritor, “de que hay etapas de dolor y pérdida y tristeza y oscuridad cuando no vale la pena pedir nada sino a Dios.

Todo lo demás parece trivial”. Por esta razón, el salmista hace la firme resolución de buscarle.

¿Cómo lo hizo? ¿Cómo buscaba David a Dios? Con suma diligencia.

El salmista dice: “De madrugada”.

Aunque es una referencia a un momento especifico del día, el salmista lo que quiere resaltar es la diligencia de su búsqueda.

Es como el hombre que va al consulado en busca de su visa.

El la desea tanto, que se levanta a las 4 de la mañana, hace una fila de 4 horas y pacientemente esta a la expectativa sin saber si en realidad se la darán.

El solo desea su visa.

El salmista estaba convencido de que “nada de este mundo pecador podía satisfacer las necesidades y los anhelos más profundos de su alma inmortal”  

Por lo tanto, hace la resolución de buscar a Dios intensamente y con afán.

El deseo por Dios era tan intenso, que la única manera de expresarlo de tal manera que nosotros podamos entenderlo es por medio de la sed: “Mi alma tiene sed de Ti”.

La sed es un anhelo insaciable de algo que es uno de los pilares esenciales de la vida: el agua.

La idea que el salmista quiere transmitir es que NECESITABA a Dios más que a nada en este mundo; si no encontraba pronto a su Dios, su alma moriría de angustia; moriría de deshidratación espiritual.

Todo el ser de David deseaba intensamente a Dios así como un ciervo sediento busca desesperadamente un poco de agua que alivie su agonía.

b) El propósito de su búsqueda: “Para ver tu poder y tu gloria”.

En medio de estas adversidades y con un corazón seco, el salmista solo deseaba a Dios.

¿Para qué? “Para ver tu poder y tu gloria”.

El salmista estaba sediento por ver el poder y la gloria de Dios.

¿Qué es la gloria de Dios?

La palabra que se traduce como “gloria” es la palabra hebrea “kabod”, la cual hace referencia a la “belleza”, “esplendor” o “augusta superioridad” de Dios.

Pero, la belleza, el esplendor y la superioridad de Dios solo la podemos percibir en sus atributos.

El salmista deseaba intensamente ver y saborear más las perfecciones de Dios, en especial su poder y su misericordia, perfecciones que son mencionadas explícitamente allí.

 

Por lo tanto, el ver del que estamos hablando no es un ver con los ojos físicos, sino con los ojos del alma.

Alguien dirá: ¿Pero no dice la Biblia que la gloria de Dios se hace claramente visible a partir de las cosas hechas?

La Biblia nos dice que la gloria de Dios es claramente ejercida en sus obras: en la creación, la providencia y sobre todo la redención. El Salmo 19 y Romanos 1 nos enseñan que por medio de sus obras, las cosas invisibles de Dios, “su eterno poder y deidad” se hacen claramente visibles.

Pablo nos dice en Hechos 14:17 que por medio de las lluvias y el sustento de nuestros cuerpos Dios da testimonio continuo de su bondad. Más aun, Pablo dice en Efesios 3:10 que mediante la redención de su iglesia en Cristo, Dios ha mostrado públicamente su multiforme sabiduría.

De modo que, la augusta superioridad y belleza de Dios que David deseaba ver estaba revelada en la Escritura y era claramente revelada en las obras de Dios.

Pero, ¿Por qué entonces David pide el ver esa gloria si estaba frente a sus ojos? ¿No era suficiente que el Salmista elevara sus ojos al cielo en una noche estrellada en aquel desierto?

Debemos entender que el ver del que estamos hablando es un poco más complejo que el simple reconocer que Dios es glorioso y que esa gloria es revelada en sus obras.

El ver del que estamos hablando incluye también un gustar o un deleitarnos en esa gloria que Dios ha revelado.

Como diría Jonathan Edwards: “Dios es glorificado no solo por el ver su gloria, sino que además por el deleitarnos en esa gloria que Dios ha revelado”. Lo que sucede es que muchas veces en aquellos momentos de tristeza profunda o depresión, podemos entender intelectualmente que Dios es bueno, pero no hallar deleite en la gloria de su bondad.

Las aflicciones habían secado su corazón a tal punto, que no hallaba deleite en la gloria revelada de Dios.

Eso es precisamente lo que David pide, no es solo entender y asentir que Dios es bueno, sino que también él pueda experimentar que esa verdad gloriosa es dulce y refrescante, tan refrescante, que es lo único que puede irrigar nuestros secos corazones.

c) La razón de su búsqueda: porque mejor es tu misericordia de la vida

¿Por qué deseaba David intensamente ver la gloria de las perfecciones de Dios? ¿Por qué anhelaba ardientemente la belleza de su Dios?

El responde: “Porque mejor es tu misericordia que la vida”. ¡Increíble! Un hombre en peligro de perder su vida y no pide más vida sino mas de

Dios.

Decía hombre que un alma abandonada valora más el favor divino que la vida misma.

Muchos son los que se han hastiado de la vida, pero ningún hombre se ha cansado del favor y la misericordia de Dios.

El árido corazón de David, no era conformista.

El no quería un placer parcial ni por 8,000 años; él quería un placer pleno y eterno.

Pero lo que el dinero, la comodidad, la fama, la salud y la vida no podían hacer, la gloria de Dios si podía hacerlo, y con creces.

Por esto David busca con pasión la fuente de su satisfacción: no los dones de Dios, sino la gloria misma de Dios.

David estaba convencido de que el corazón del hombre fue creado para ver la belleza y deleitarse en ella; pero también estaba convencido de que toda la belleza que su alma necesitaba para estar satisfecha estaba en la gloria de Dios; David estaba convencido de que su fin principal era glorificar a Dios disfrutando de Él para siempre.

David estaba convencido de que solo en la presencia de Dios hay plenitud de gozo; delicias a su diestra para siempre, por lo que no quería nada más que a Dios.

Eso nos muestra amados hermanos y amigos que no es egoísta buscar nuestra propia satisfacción.

Hemos sido creados para ser felices.

El problema es que muchas veces buscamos en el lugar equivocado.

De hecho, si hay algo que glorifica a Dios es cuando le decimos con nuestras vidas que nada ni nadie puede saciar nuestro Ser como Él y que por ello, nuestras almas lo buscan intensamente.

Decía Spurgheon que nuestra gran tragedia es que deseamos muy poco las cosas divinas.

David sabía perfectamente dónde encontrar el alivio a su alma, pues ya lo había experimentado en el pasado.

Ahora se dirigía como un proyectil con sensores de calor, directo a su blanco. Pero David sabe que en esta búsqueda debía ser diligente.

Debía quitar del medio todo obstáculo que nublase su visión de Dios

Amado hermano, si tu corazón esta como tierra seca y árida, debes imitar a David.

Lo que necesitas es más de Dios.

Pero David no quedo estático, sino que fue diligente en su búsqueda de Dios.

Hay, al menos, tres medios que de manera implícita podemos percibir en este salmo:

1- La oración. Es cierto que en el pasaje no se menciona de manera explícita la oración.

Pero no tiene que decirlo, pues es evidente que este salmo es una oración.

David derrama su alma apasionadamente para que Dios le ayude a no solo ver que Dios es bueno, son también a gustar de ello.

No podremos gustar ni saborear la gloria de Dios si no oramos.

2- La meditación. En el verso 6, el salmista expresa que meditaba en

Dios aun en las vigilias de la noche.

La meditación no es más que un ejercicio reflexivo, donde la mente es puesta en contacto con las experiencias vividas.

Los rumiantes, por naturaleza, luego de tragar el pasto, lo devuelven a la boca y así o hacen varias veces para poder extraer todos los nutrientes de su alimento.

David solía hacer un dulce ejercicio cada noche antes de dormir: “Cuando en mi lecho me acuerdo de Ti, En Ti medito durante las vigilias de la noche” (v.6).

Cuando David meditaba en las grandes obras de Dios, solía ver algo más que un espectáculo de poder, solía ver en ellas la infinidad, eternidad, inmutabilidad, sabiduría, omnipotencia, trascendencia, santidad, bondad, justicia y verdad de Dios y este ejercicio traía frescura a su alma. ¿Cuál era el objeto de su meditación?

a) Meditación en las misericordias pasadas de Dios (“tu misericordia es mejor que la vida”): Los Salmos nos relatan como David solía recordar aquellas situaciones en las que estaba en profunda desesperación y como Dios le levantaba y ponía sus pies sobre roca (Salmo 40). El meditar en las misericordias de Dios con acción de gracias será un medio poderoso para gustar de su bondad.

b) Meditación en la palabra de Dios. ¡Oh, cuánto amo yo tu ley!

Todo el día es ella mi meditación” (Sal. 119:97). Si queremos meditar en las maravillas de la gloria de Dios, es necesario escudriñar las Escrituras y rumiarla durante todo el día. Brainerd estaba también consciente de esta realidad. El día 10 de Abril del 1742 escribió: “Me levanté temprano en la mañana y salí y pasé un rato considerable en oración y meditación por el bosque”. Mi experiencia en la vida cristiana es que en los momentos de sequedad, solo la Biblia ha hidratado mi corazón con sus grandes y preciosas promesas. Solo los frescos y delicados pastos de la palabra han podido consolar mi alma, pues es allí donde de manera más especial Dios revela la gloria de su misericordia.

3- El congregarse con el pueblo de Dios. ¿Saben por qué David deseaba tanto el ver la gloria de Dios? Porque ya la había probado:

Para ver tu poder y tu gloria así como te he mirado en el santuario”.

¿Dónde había David visto y gustado la gloria de Dios? “EN EL

SANTUARIO”, es decir, el lugar de adoración pública. Una de las cosas que hace el salmista es recordar con nostalgia aquellas veces que iba al santuario a alabar a Dios y Dios le revelaba más y más de su gloria.

¡Oh! Cuanto gozo y satisfacción; ¡Cuánto deseaba estar allá!:

· Salmo 42:4: “Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta”.

· Salmo 122:1: “Yo me alegré con los que me decían: A la casa de

Jehová iremos”.

· Salmo 27:4: “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;

Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo”.

No sé a qué vienes a la casa de Dios, pero David no iba a cumplir, sino a deleitarse en la belleza de Dios. ¿Cuándo entenderemos que el venir a los cultos para adorar juntos a Dios es un privilegio?, porque “allí envía Jehová la bendición y vida eterna”. Nunca podremos ver el rostro de Dios si no nos congregamos.

III- EL RESULTADO ESPERADO DE SU BUSQUEDA: “SERA SACIADA MI ALMA”

a) Resultado esperado: “Será saciada mi alma

Noten que he dicho “el resultado esperado”. Lo digo porque el

Salmista, en este preciso momento que ora, su alma continua seca y árida. Pero el estaba seguro de dos cosas:

1- Todo aquel que pide recibe. El deseo del salmista es el mejor deseo que se puede tener: disfrutar de Dios. Dice el Salmo 37:4: “Haz de

Jehová tu delicia y El te concederá las peticiones de tu corazón”. El anhelo del salmista era gustar y ver la bondad de Dios, por lo que, podía estar seguro de que tarde o temprano, Dios le concedería la petición de su corazón.

2- Que tan pronto pudiese ver y saborear la gloria de Dios, su corazón estaría satisfecho: “será saciada mi alma”. Estaba seguro que tan pronto pudiese contemplar la augusta superioridad de Dios, su seco corazón seria irrigado inmediatamente del favor divino ¿Cómo podía el salmista estar tan seguro de esto? Otra vez lo repetimos: el salmista ya lo había experimentado. El recuerda con nostalgia su experiencia en el santuario de Dios y como el Espíritu Santo abría sus ojos espirituales más y más para ver las perfecciones de Dios. Esto era suficiente para saciar su alma; no solo era suficiente, era lo único que podía hacerlo. No lo hizo la comodidad, el dinero, la salud, ni aun la vida.

Este hermoso deseo del salmista demuestra claramente que no es egoísmo de parte de Dios la búsqueda de su gloria. Dios quiere que le demos gloria no porque El necesita sentirse glorificado, pues El es suficiente en Sí y por Si mismo, sino porque Dios es el único ser en todo el universo que su auto exaltación es nuestra satisfacción o felicidad. Si Dios escondiera su gloria de nosotros ya dejaría de amarnos.

Esto queda claro en la resurrección de Lázaro en Juan 11. La Escritura deja bien claro que Jesús amaba a Marta, María y Lázaro. Por otro lado, cuando Jesús se enteró que Lázaro estaba enfermo de muerte se quedó dos días más donde estaba. ¿Por qué? ¿Por qué no fue seguidamente a sanarlo si lo amaba? Jesús dijo: “esta enfermedad es para la gloria de Dios”. Jesús consideró como una muestra de amor mayor mostrarle su gloria que salvarle la vida. Es por esto que el teólogo Wayne Grudem ha definido el amor de Dios es aquella perfección de Dios que lo impele eternamente a comunicarse o darse a Si mismo eternamente a otros”.

Este fue el resultado de la vida de Brainerd. Aunque sumido en depresión muchas veces, diligentemente buscaba a Dios de mañana y

Dios le concedió las peticiones de su corazón. Brainerd murió satisfecho. El 3 de Noviembre de 1746, mientras fallecía en su lecho a los 29 años de edad, escribió: “Estoy escribiendo al borde de la eternidad, esperando hallarme muy pronto en el mundo invisible. Ya no me siento habitante de la tierra, y algunas veces ansío partir y estar con Cristo. Bendito sea Dios; durante varios años El me ha dado la convicción firme de que es imposible que ninguna criatura racional goce de verdadera felicidad sin haberse dedicado enteramente a Él”.

Si, Brainerd sufrió mucho, pero murió satisfecho porque cada vez que se hundía en una profunda tristeza buscaba a Dios con todo su corazón. Por eso a veces creo que la muerte temprana de Brainerd no fue una tragedia, sino una respuesta a sus oraciones; ahora esta con

Cristo y allí no hay mas tristeza para El.

b) La ilustración: “Como de meollo y de grosura”.

¿A qué grado satisface la gloria de Dios? David acaricia con nostalgia aquellas experiencias de deleite en Dios y llega a la conclusión de que

Como de meollo y grosura será saciada mi alma”. La gloria de Dios sacia el corazón humano a tal grado, que el salmista tiene que ilustrar como el alimento sacia nuestros vientres para que nosotros podamos entender. Dios pudo haber creado a seres humanos que no necesiten comer, pero dado que todo fue creado “por Él y para Él”, el alimento existe para darnos una ligera idea de lo que es satisfechos en Dios ¿Quieres saber cómo sacia la gloria de Dios? En términos contemporáneos, como una llenura de macarrones con queso bajada con una batida de fresa. La idea es, su gloria satisface…y la realidad es que aunque Dios no puede ser conocido en la totalidad de su Ser debido a su infinidad, lo que conocemos de El no solo es real, sino también suficiente para dejarnos todo una eternidad satisfechos y alabando su Nombre. Alabándole con nuestra mente, con nuestro corazón y con nuestra voluntad. Con arpas en nuestras manos, cantando su gran misericordia que nos ha liberado y arrojando nuestras coronas de oro frente al trono de Aquel que vive por los siglos y que es digno de nuestra admiración, asombro y veneración.

Tan grande es la satisfacción que todo el ser responde de manera natural con alabanza y adoración. Una vez nuestros corazones contemplan y disfrutan la gloria de Dios esta es la respuesta natural y espontánea. Así como es imposible ver la hermosura de un atardecer en la playa mientras el sol se oculta en el horizonte y que nuestros labios permanezcan cerrados ante tal espectáculo de belleza, así será imposible contemplar la espiritualidad, Triunidad e indivisibilidad de

Dios y que no sintamos fascinación; será imposible entender que El puede estar en todo lugar al mismo tiempo en la totalidad de su Ser (omnipresencia), y que no sintamos admiración; Será imposible comprender que El nunca tuvo principio y nunca tendrá final, sino que para El solo hay un eterno presente, y que no sintamos gozo; será imposible comprender que El tiene poder para hacer todo lo que quiere, y que no sintamos tranquilidad y paz en el corazón; será imposible recordar todas las veces que nos hemos visto sumidos en la desesperación y como Dios nos ha sacado y que al mismo tiempo todo nuestro ser se levante lleno de gratitud y en su nombre alcemos nuestras manos. La sed espiritual por Dios es del alma y del cuerpo.

La satisfacción en Dios produce alabanza y una alabanza que incluye todo el ser, por ello, como resultado hay labios que se abren para proclamar la gloria de Dios y manos que se levantan al cielo

Amado amigo que no eres creyente, escucha esto: si ninguna experiencia en este mundo pecador puede satisfacer tu alma, es porque seguramente no fuiste creado para las cosas de este mundo.

Fuiste creado para tener comunión con tu Creador y tu corazón estará siempre inquieto hasta que no repose en El. Ven a Él, pues El ha prometido derramar su bondad y su misericordia sobre aquellos que le buscan. Si has escuchado hoy la voz de Dios no endurezcas tu corazón.